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lunes, 21 de abril de 2014

PAKUA y el uso en las distintas Escuelas de Feng Shui


LA LEYENDA DE LA TORTUGA GIGANTE Y EL CUADRADO MAGICO

Una antigua leyenda china cuenta que allá por el año 2200 a. de C., el emperador Yu, de la dinastía Hsia, estaba inaugurando un proyecto para el control de las crecidas del río Amarillo, también conocido como río Lo, ya que sus desbordamientos suponían un azote para la agricultura y el pueblo chino. Pero aquel día, en que el emperador se encontraba junto a él, el río Amarillo trajo la fortuna y el conocimiento a su pueblo. Pues, de repente, vio emerger de las aguas una tortuga de mar gigante con cabeza de dragón.
Este símbolo es muy auspicioso, porque la tortuga simboliza para la cultura china la longevidad, la sabiduría y la protección, pero además la cabeza de la tortuga era la de un dragón, símbolo imperial. Así que la aparición de la tortuga se interpretó como una señal del cielo.
 Lo trascendental de este encuentro fue que, al contemplar con detenimiento la tortuga, descubrieron que su caparazón tenía un diseño de puntos coloreados que formaban un cuadrado. Dichos puntos formaban nueve números, cada uno de los cuales se inscribía en un pequeño cuadrado, que a su vez estaba integrado en el cuadrado completo del caparazón, en una disposición de tres sectores por tres. Lo curioso del caso es que los números sumaban un total de quince leyéndolos en cualquier sentido, horizontal, vertical o diagonal.
Los números y su disposición en el caparazón de la tortuga fueron estudiados por los sabios del momento y se trasladaron a un cuadrado que se denominó el cuadrado lo shu o cuadrado mágico que se convirtió en la base de la numerología china, la astrología, el I ching y el feng-shui.

Así, por ejemplo, el sistema chino de medir el tiempo también se estableció, como el cuadrado mágico, en nueve períodos distintos, que duran veinte años, por lo que un ciclo completo comprende ciento ochenta años, cada uno de los cuales tiene asignado un número del cuadrado mágico; según el cual, este año 2001 se corresponde con el período siete.
Los chinos consideran que trae buena suerte incluir el número del año, en este caso el 7, en la vida diaria, como por ejemplo, en la matrícula del coche, el número de la calle... En el año 2004 del calendario lunar se entrará en el período 8 del ciclo y en el 2024 en el número 9, a partir del 2044 se iniciará un nuevo ciclo con el número 1.
Los números que aparecieron en la tortuga gigante cobraron un significado simbólico en la predicción de los cambios entre el cielo y la tierra, los ciclos de las estaciones, del viento y del agua.., dicho significado es crucial en el feng-shui, cada uno de ellos refleja un tipo de energía y asociaciones.

Según la cultura china:

 - El número 1 es de los dioses y de los emperadores, un número religioso y de respeto
 - El número 2 representa la pareja, el equilibrio del yin y el yang y se considera un número feliz, propicio para celebrar festividades y promover el amor.
 - El número 3 fomenta la estabilidad y se utiliza en el feng-shui para atraer a la suerte, por lo que se recomienda a la hora de hacer alineaciones.
que se recomienda a la hora de hacer alineaciones, la muerte, lo que ha creado una asociación negativa a dicho número; muchas escuelas de feng
 -shui evitan involucrar este número en una distribución, pues consideran que la flecha que forman una serie de cuatro objetos en línea recta, tendrá efectos más perniciosos, o que una alineación de cuatro ventanas resulta nefasta, por lo que recomiendan tapar una. Esta asociación negativa es estrictamente cultural, perteneciente al folclore chino, y podemos encontrar asociaciones completamente contrarias en otras culturas; como es el caso de los pitagóricos, que consideran que el número 4 tiene un carácter sagrado, porque es una representación de la perfección, la solidez y el equilibrio.
 - El número 5 representa el poder, la autoridad y el honor; con él se asocian el dios del hogar, que gobierna la prosperidad y el bienestar de las casas, protegiéndolas de espectros y espíritus malignos.
- El número 6 se considera muy propicio, resultado de una duplicación del número 3, que trae suerte.
 - El número 7 es el más mágico y poderoso, no sólo en la cultura china. En el feng-shui el número 7 cobra una relevancia especial, yaque 7 son las estrellas visibles de la Osa Mayor, en las que se basa una escuela de feng-shui, la de las Nueve Estrellas y las Ocho Entradas. Además, una secuencia de siete veces siete, es decir, cuarenta y nueve es sagrada para los chinos y coincide con los días prescritos para el luto. En general, una distribución de 7 objetos se le atribuye, en feng-shui, un poder mágico y un sentido sagrado.
 - El número 8 es un número conlleva asociaciones religiosas, porque 8 son los puntos cardinales de la brújula, 8 los trigramas del bagua y 8 son los la dos de la figura de octógono tan auspicioso en feng-shui.
- El número representa la longevidad y la buena suerte, pues tres veces tres resultan nueve. Los números 9, 6 y 3 componen una trinidad de números afortunados en la cosmología china y en el feng-shui.

Los números se aplican a la distribución de los muebles y objetos en un espacio. Se emplean para neutralizar sectores mal espectados o una zona problemática. Además, cada número está asociado a un tipo de energía según los cinco elementos, las direcciones cardinales y los trigramas, como se verá al desarrollar el bagua. (Sobre los números encontrará más información en el capítulo correspondiente al número kua.)
 Aunque el lo shu es un diagrama cuadrado, que contiene nueve celdas, es inherentemente cíclico y se utiliza como sistema de predicción siguiendo su movimiento. El movimiento del  cuadrado mágico simboliza un mundo en constante transformación. Primero, se conectan los números 1 y 9, y el 3 con el 7; después el 6 y el 1, el 8 y el 3, el 4 y el 9, y, finalmente, el 2 con el 7.
La figura que aparece, al trazar una línea de conexión entre los números, en el movimiento que se le atribuye al cuadrado mágico, es el de la esvástica tibetana, pintadas por los tibetanos en los umbrales de sus casas o bordadas en las tankas que representan los distintos aspectos de la budeidad. Esta esvástica es un símbolo completamente diferente al símbolo que utilizaron los nazis, ya que el original tibetano se mueve en el sentido contrario a las agujas del reloj y está considerado como un símbolo protector y armónico, que genera fuerzas positivas y atrae energías benéficas; mientras que el que se utilizó en el Tercer Reich presenta el movimiento invertido, es decir, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, lo que provoca el efecto contrario.
 El cuadrado mágico o lo shu se incorporó al bagua o pakua, al sistema kua, y se convirtió en base teórica para las escuelas de las Ocho Aspiraciones y del método de las Nueve Estrellas, en las que los nueve cuadra dos que integraban el conjunto del caparazón de la tortuga se conocen como los Nueve Palacios.
El bagua o pakua surgió de la integración de la teoría del yin y el yang, con sus nueve trigramas, los cinco elementos y el cuadrado mágico. Por lo que en el bagua se recogen en un solo diagrama combinado las direcciones, los números, los colores, las estaciones y los trigramas.


 EL MAPA “BAGUA”

El mapa bagua, también llamado pakua, es un mapa energético que sigue los principios filosóficos del I ching. La simbología de este mapa es muy utilizada en las escuelas de feng-shui, aunque su modo de emplearlo difiere de unas escuelas a otras, lo que es común es la formulación del mismo. El término pakua significa «ocho trigramas» y está formado por una figura octogonal que los contiene. En China es muy empleado como amuleto, y se pone en los marcos de las puertas y ventanas para que ahuyente los malos espíritus y la mala suerte.
 El mapa bagua es una plantilla octogonal que sigue la secuencia del cuadrado mágico, en la que cada uno de los números está asociado a un trigrama del I ching y cuyo centro, que se corresponde con el número 5, está asociado al símbolo del tao, tai-q¡ o tai-chi. Para facilitar la aplicación del mapa bagua, algunos autores transforman la plantilla octogonal en una rejilla cuadrada, que, a veces, resulta más cómoda de situar en los espacios, pero esto no crea diferencias a la hora de utilizarlo, pues el contenido de la cuadrícula se corresponde con el contenido del octógono. La forma es importante si se utiliza el bagua como objeto o como una abstracción, pero no es realmente relevante a la hora de aplicarla a un plano, pues su significado no se altera sensiblemente.
Originalmente, los trigramas se consideraron como una representación simbólica de la familia por lo que a cada trigrama se le asignó un elemento del canon familiar, padre, madre, hijo mayor, hijo mediano, hijo menor, hija mayor, hUa mediana, hya menor, y una fuerza o fenómeno de la naturaleza distinto, como el agua, la montaña, el cielo, el trueno, la tierra, el lago, el viento y el fuego. Este trigrama con su atributo se ubicó en el cuadrado mágico, dando como resultado un mapa de energía aplicable al mundo físico y a las personas. De lo que surgió un primer pakua llamado secuencia del cielo anterior. En él se trataba de asociar a cada trigrama su correspondiente complementario: cielo a tierra, viento a trueno, agua a fuego y montaña a lago. Sin embargo, este modelo no consideraba las relaciones del tiempo, por lo que, posteriormente, se amplió el simbolismo de los trigramas al incorporarles las relaciones del tiempo, las estaciones y sus desplazamientos en forma circular, distribuyéndose en una secuencia diferente a la anterior, siguiendo un orden acorde a los  nuevos planteamientos. Esta nueva ordenación de los trigramas refleja la manifestación de la fuerza creadora de la naturaleza y tiene una aplicación de los trigramas más práctica sobre los asuntos terrenales. De este planteamiento renovado y enriquecido surgió lo que  se denomina el pakua de la secuencia del cielo posterior, que es el que se emplea en feng-shui.


Gráfico de la secuencia del cielo posterior

 En esta secuencia del cielo posterior, cada trigrama representa una fuerza o fenómeno de la naturaleza distinto, como el agua, la montaña, el cielo, el trueno, la tierra, el lago, el viento y el fuego siguiendo un orden cíclico. Los ocho trigramas están también relacionados con las direcciones cardinales, los cinco elementos y ocho situaciones o aspectos de la vida como el matrimonio, la fama, la riqueza, la familia, los conocimientos, la carrera profesional, las personas serviciales y la creatividad e hijos. Con ello el mapa bagua se convierte en una forma de diagnóstico y predicción sobre los distintos aspectos de la vida de los residentes y una herramienta para potenciar facetas de su vida. El bagua se emplea como un mapa del estado en que se encuentra la vida de una persona, con él se 
comprueban cuáles son las carencias o perturbaciones de los moradores de un espacio concreto y se analizan las acciones o curas a aplicar. La utilización del mapa bagua permitirá estudiar la distribución energética de un espacio y aplicar la teoría de los cinco elementos para mejorar la energía del lugar, pues cada uno de los trigramas posee un elemento asociado.
 En los antiguos mapas chinos, el sur se sitúa en la parte superior, el norte en la parte inferior, el este en el lado izquierdo y el oeste en el lado derecho; esta es la orientación que presenta el pakua, en las escuelas que utilizan la brújula giran el mapa bagua para darle la orientación magnética real, pero en las escuelas que no utilizan la brújula mantienen la plantilla con esta orientación fija.

Los estudiantes del feng-shui de la secta de los Gorros Negros, memorizan el plano del bagua y lo superponen a la casa, habitaciones e incluso a las camas. Lo utilizan como una guía para interpretar la vida de una persona y sus problemas y, también, como una cura para resolverlos. Creen que el conocimiento del bagua y la relación entre la casa y los cuerpos constituye una ayuda mística, para manipular su destino; también, describen muchas historias de los beneficios inmediatos, que han podido observar al aplicar el mapa bagua y potenciar algunas de sus áreas.

 El mapa bagua se emplea para obtener una interpretación más clara del chi de un lugar y para hacer un diagnóstico de los distintos aspectos de la vida de sus moradores. El chi se transforma a través del tiempo, de los espacios y de los ambientes, por lo que tanto la comprensión del modo en que se mueve el chi y la teoría del yin y el yang, como los cinco elementos y las direcciones, que se reflejan en el mapa bagua, pueden ayudarnos a crear y diseñar espacios y ambientes armónicos y favorables, ya que están basados en patrones de la naturaleza. Se puede trabajar con la energía de las ocho direcciones cardinales, reacomodar el mobiliario, aplicar los colores, las texturas y los materiales para crear e incitar a un flujo del chi lo más favorable posible. Por medio de la armonización de los ambientes, se pueden promover grandes cambios inconscientes en los residentes, que les permitirán lograr sus aspiraciones con mayor facilidad y obtener el bienestar y la fortuna en todos los aspectos de su vida. La recomendación fundamental del feng-shui, con respecto al mapabagua, es establecer la armonía con cada una de las casas del bagua.

 La aplicación del bagua, es muy sencilla si una persona tiene problemas matrimoniales, entonces debe reforzar la zona del matrimonio en su dormitorio, y si hay problemas financieros potenciar el área de la prosperidad en la casa y el lugar de trabajo. Lo trascendental de este modo de emplear el bagua, es que la facilidad de su comprensión y aplicación permite introducir cambios positivos en la vida de los residentes, haciéndoles cómplices de su destino, pues los cambios externos aplicados a la casa conllevan cambios internos, que mejoran el conjunto de la vida. Sea cual sea la escuela de feng-shui que se siga, si se utiliza o no la brújula, la comprensión del mapa bagua supone un enriquecimiento y la posibilidad de llevar no sólo a los entornos sino a la propia vida armonía, equilibrio e integración con la energía de la naturaleza y el cosmos.

 El bagua, basado en las raíces del antiguo misticismo taoísta, puede ser aplicado de forma práctica cada día en mayor o menor medida, con el objetivo de mejorar el chi de un lugar y el bienestar de los residentes, aplicando un principio filosófico tomado del 1 ching y que puede ser aplicado a una parcela, al plano de una casa, a una habitación, a una mesa de trabajo, a un jardín, a un mueble o a una persona. Esta filosofía trata de armonizar, equilibrar y organizar la energía siguiendo el patrón natural constituido por el bagua. 

Entender su simbología puede ayudarnos a mejorar nuestra relación con nuestros entornos cotidianos y mejorar distintos aspectos de nuestra vida.



EL BAGUA DE UN ESPACIO

 El mapa bagua puede ser aplicado a cualquier espacio, desde el macrocosmos de la casa al microcosmos de una habitación o al detalle de una mesa. El primer paso es tener la plantilla del mapa. El segundo es determinar el espacio que se desea estudiar. El espacio debe ser regular, idealmente un octógono, pero también son muy adecuados los círculos, los cuadrados y los rectángulos. La plantilla se sobrepone al plano del espacio y sobre esta base se realiza una lectura de las distintas zonas. Pero ¿qué ocurre cuando la casa o la habitación es irregular? En estos casos se realiza una abstracción que complete la estructura hasta que presente una forma cuadrada o rectangular. Lo más cómodo es hacer un plano del espacio marcando con un color las líneas de la forma que presenta el espacio objeto de análisis y con otro color las líneas imaginarias, que completarían la forma hasta obtener un cuadrado o un rectángulo. A la hora de evaluar esta situación de estructura irregular, el feng-shui considera que si la parte de la estructura ausente, que se ha dibujado con otro color a modo de complementación de la forma, es inferior al tercio de la parte frontal es una parte que falta, también denominada «mordida».

 Esta parte que falta en la estructura del espacio, se contempla como una ausencia y la zona del mapa bagua que se corresponda con esta área se entiende como una carencia. La lectura que hace el feng-shui de esta ausencia, se desprende de la zona de bagua con la que se corresponda, de modo que el significado de la zona que falta se entiende como una carencia o una debilidad en los aspectos de la 
vida de los residentes que se corresponden con ella. Para paliar esta dificultad que plantean las partes que faltan en la estructura de los espacios, el feng-shui recomienda aplicar una cura a la estructura -como se ha explicado en los anteriores capítulos-. Si la ausencia de zonas bagua, afecta al conjunto de la casa, aunque hayan sido incorporadas simbólicamente a través de una cura, se consideran 
insuficientemente representadas, a efectos de los aspectos de la vida de los residentes implicados en esas zonas bagua, se entiende que los efectos negativos estarán en relación con el tamaño de estos «faltantes». Por ello, se recomienda reforzar estas zonas ausentes de la vivienda, potenciando las zonas bagua, correspondientes en las restantes habitaciones de la casa. Si al completar la forma de la estructura del espacio objeto de estudio, la parte que falta, que se ha marcado con un color diferente, es superior a un tercio del frente, se considera un saliente, una extensión, un agregado, una proyección o un añadido; resultando sobredimensionada la zona pakua a la que corresponda.


Otro modo muy fácil de comprobar si hay «faltantes» o agregados consiste en dividir en tres partes iguales, tanto a lo largo como a lo ancho el espacio, de manera que las nueve casillas del bagua queden reflejadas. Si la parte de la estructura que sobresale de la plantilla, es mayor que la mitad de la cuadrícula, hay que considerarla como una mordida o «faltante» y si lo que sobresale de la plantilla es 
 inferior a la mitad de la misma, se considerará un añadido o una proyección. En el caso de que el resultado sea un añadido, favorece a la casilla de la que es una extensión. En el caso de que resulte ser una mordida hay una ausencia perjudicial, que precisa armonización.
 A veces, a simple vista puede observarse que la estructura del espacio donde se quiere aplicar el mapa bagua, tiene un trozo que sobra, una pequeña parte que queda como añadida al mapa o por el contrario que hay una extensión que sobresale, un pedazo grande que deja un hueco. Un añadido produce la sensación de que la casa tiene un trozo de más y una mordida produce la sensación de que a la casa tiene un trozo de menos. En algunas estructuras irregulares también es posible segmentar claramente distintos espacios y aplicar el mapa bagua de forma independiente en cada uno de ellos.
En el caso de que la casa tenga dos o más plantas, el mapa se aplica a las distintas plantas por igual. 
 El mapa bagua se utiliza para armonizar las energías de un lugar y como una guía para interpretar la vida de una persona y resolver sus dificultades. Las primeras enseñanzas sobre el feng-shui, que llegaron a Occidente, se hicieron a través de la escuela de la secta de los 

Sombreros Negros y la utilización del mapa bagua que esta escuela propone difiere en cuanto a la colocación del mapa, con otras escuelas.

 Orientación del mapa bagua, según las distintas escuelas

 En la práctica, para calcular el bagua, en la secta de los Gorros Negros, se usa como referencia la puerta principal en el caso de una  vivienda, la puerta de entrada en el caso de una habitación y la posición de frente de la persona si se trata de una mesa de trabajo. La plantilla del mapa bagua, desde su base inferior, se extiende a partir de la pared donde se encuentra la puerta, por lo que en cualquier caso ésta se corresponderá con las zonas 1, 8 o 6 del mapa bagua, que se relaciona con los aspectos de la vida de los residentes que tienen que ver con el trabajo, los amigos generosos o el aprendizaje.
 En esta escuela las orientaciones magnéticas de la tierra no se tienen en consideración a la hora de establecer las zonas bagua, pues se toma invariablemente la parte correspondiente con la boca del chi, el punto de entrada de la energía y las personas, como el punto de referencia que establecerán los distintos aspectos de un espacio. En la secta del Sombrero Negro se memoriza el plano del bagua y se superpone a cada uno de los espacios con los que se relacionan, utilizándolo como una guía para interpretar la vida de una persona, sus problemas y como una cura para resolverlos. Al utilizar la puerta de entrada a un espacio, que es la boca del chi de ese espacio, como punto de partida del mapa bagua, sin tener en cuenta las direcciones cardinales reales, resulta muy fácil de aplicar a cualquier espacio.
 La puerta coincidirá invariablemente con tres posibles aspectos del bagua, el que se corresponde al norte (zona del trabajo y la carrera profesional), al nordeste (zona del aprendizaje y el saber) o al noroeste (zona de los benefactores y los amigos generosos) y el fondo de un espacio, que siempre se corresponderá a la izquierda con la zona de la riqueza, al medio con la zona del reconocimiento y la 
reputación, a la derecha con la zona de la pareja y los amores, el entremedio de la derecha con la zona de la creatividad y los hijos, la de la izquierda con la zona de la salud y la familia, y el centro con el tao. Esta secuencia es realmente sencilla de aplicar, porque no se precisa conocer la orientación magnética de un lugar, que a veces resulta difícil de precisar, dadas las interferencias que se perciben en los ambientes de las ciudades modernas.

 Otras escuelas buscan la orientación magnética de la puerta de entrada para aplicar los conceptos que se derivan de las direcciones y los cinco elementos, pero son bastante más complejas y establecen sectores positivos y negativos dentro de la vivienda, que se ven afectados por las mutaciones de las líneas yin y yang de los trigramas anualmente, y relacionan la orientación cardinal de la puerta  principal con el canon familiar chino tradicional, que no se corresponde con el papel actual de la mujer en Occidente, ni con el tipo de relaciones familiares que se producen. Además, tienen en cuenta datos astrológicos en relación con la construcción del edificio, y obras posteriores para hacer un análisis del tipo de energía que afecta a la casa y a los residentes, según su fecha de nacimiento.
Aunque mantienen un mapa fijo en cuanto a las diferentes zonas de la casa, que dividen en sectores negativos y positivos emplazados en ocho posibles ubicaciones, dependientes del trigrama que rige la casa, que a su vez depende de la dirección del compás hacia donde mira el centro de la puerta de la casa, tienen muy en cuenta los cambios energéticos temporales que se derivan del año astrológico, de
modo que cada año se evalúan las distintas energías que llegan a los ocho tipos de casa que resultan de las ocho direcciones cardinales y cómo afecta a los residentes, según su carta natal y a las ocho zonas.
 Aunque sus planteamientos resultan realmente interesantes, son bastante más complejos, incluso en el hecho de que en muchas viviendas actuales es difícil definir cuál es su parte delantera y cual su trasera, pues el edificio puede tener una orientación muy diferente a la de la propia vivienda, y la puerta de entrada puede quedar opuesta a la calle. En cualquier caso, este modo de analizar las distintas zonas de una vivienda no se ha extendido y popularizado tanto como el mapa bagua.
 distintas zonas de una vivienda no se ha extendido y popularizado tanto como el mapa bagua direcciones magnéticas terrestres.
  
El modo de aplicar el mapa bagua, propuesto por estas escuelas, es en primer lugar localizar el centro de la casa, que consideran el nódulo energético donde se encuentran y unen las energías de los ocho kuas y las direcciones. Para ello se trazan dos diagonales, que unen las esquinas opuestas de la casa, y en la confluencia de las líneas sitúan el centro del mapa bagua. Desde ese punto, con la ayuda
 de una brújula giran el mapa bagua hasta hacerlo coincidir con las direcciones cardinales. Este modo de aplicar el mapa bagua establece una relación física directa con los aspectos energéticos relacionados con los puntos cardinales y no es difícil de aplicar, aunque no permite extender el mapa bagua sólo con la visualización del espacio y el recurso de la memorización. Para poder aplicar el mapa bagua de este modo hace falta conocer la orientación magnética de cada espacio donde se quiera utilizar, pues su lectura variará dependiendo de la dirección cardinal.
 Las diferencias fundamentales entre las distintas maneras de aplicar el mapa bagua radican en su consideración de las dimensiones espaciales y temporales. Las escuelas que trabajan con los Ocho Palacios y las Nueve Estrellas, proponen un mapa fijado estáticamente por datos temporales, astrológicos y espaciales, dependiendo de la orientación de la puerta de la casa, sobre el que se van reflejando nuevos datos temporales, en relación con la astrología, que provocan cambios en la evaluación del mapa prefyado. En cambio, la escuela de la secta de los Gorros Negros utiliza un mapa bagua estático, que no contempla cambios temporales y posee mínimas diferencias espaciales correspondencias entre las áreas de un espacio y las zonas del mapa varían según las direcciones cardinales que marca la brújula.
Los partidarios del método difundido por la escuela de feng-shui de la secta de los Gorros Negros, consideran que el mapa bagua es un  método más sutil, metafísico y filosófico que los planteamientos más prácticos que se han explicado hasta ahora, y que puesto que el chi entra por la puerta y desde ahí se desplaza por el resto del espacio, tiene sentido utilizar la puerta como la base y el comienzo del mapa.
No opinan lo mismo los que emplean la brújula, pues consideran que, aun en sus aspectos más sutiles, las direcciones magnéticas deben tenerse en cuenta y que, aunque la puerta sea el lugar de acceso del chi, éste llega con las cualidades propias de su orientación magnética. Aplican los mismos principios filosóficos y metafísicos que los anteriores, pero en sus correspondientes direcciones 
cardinales.
Independientemente de las distintas propuestas, el mapa bagua es una herramienta muy útil para armonizar los ambientes y para mejorar los aspectos de nuestra vida. Tome una decisión sobre el método a usar, basado en su propia forma de comprender las cosas. Si desea una recomendación, haga el plano de su vivienda y extienda el mapa bagua, según el modo popular de la escuela de la secta de los
 Gorros Negros, compruebe si hay zonas ausentes o mordidas y anote con qué zonas del mapa bagua se corresponden, según esta extensión de la planilla. Después recorra la casa y analice lo que encuentra en las distintas zonas, a la luz de la información que encontrará en el apartado correspondiente a las zonas bagua, anote también otras informaciones referentes a las sensaciones y 
emociones que le despierta el entorno, si hay desorden, estancamiento... Después realice el mismo estudio utilizando la posición del mapa bagua, según los datos que le ofrece el uso de la brújula.

Deje pasar unos días y lea los resultados de su investigación y compruebe cuál de los dos métodos le ofrece una guía más cercana a su vida, cuál de los dos análisis refleja más fidedignamente el estado de la vida de los residentes en relación con las zonas «faltantes», a los añadidos, a las áreas más desarmonizadas, a los lugares donde hay más estancamiento del chi, a los espacios más desordenados, a las coincidencias o desencuentros con los aspectos que indican cada zona del mapa bagua... Este trabajo de investigación personal puede extenderse en el tiempo para relatar la historia de los residentes en esa vivienda.

Activar el mapa Bagua

 A partir de la decisión que tome de usar una forma u otra de extender la planilla del mapa bagua, su aplicación resultará muy fácil y gratificante, ya que le permitirá tomar conciencia y participar en mayor medida en los acontecimientos de su vida, propiciando intencionadamente lo que desee atraer a su vida y resolviendo, desde el interior de sus espacios, las dificultades y la mala suerte.
Los principios del mapa bagua pueden ser aplicables a las oficinas, puestos de trabajo y ambientes laborales, del mismo modo que se aplican a una vivienda o habitación. La aplicación del bagua es muy sencilla; se puede realizar en el ámbito global de la casa o local y desde ahí ir al detalle de volver a aplicarlo en la habitación e incluso si se desea continuar se puede llegar hasta el detalle de aplicarlo a 
cualquier mueble o microespacio.
 Para llevar a cabo esta tarea, basta con sobreponer el mapa sobre el croquis del espacio donde se desee activar el bagua. Cada sector o zona del mapa bagua se corresponde con un trigrama del 1 ching, texto místico muy antiguo que versa sobre la adivinación, empleado como oráculo y para ofrecer consejos sobre las distintas actuaciones en la vida, que evocan un elemento o un fenómeno de la naturaleza. De ahí que las diferentes zonas del mapa bagua sean más conocidas por el fenómeno natural con que está relacionado el trigrama o con el aspecto de la vida del que trata, que con la trascripción del nombre chino del propio trigrama. Las ocho zonas de un macro o microespacio que pueden distinguirse con el mapa bagua son:

- EL TRUENO. Zona de la salud, la familia y los antepasados.
- EL VIENTO. Zona de la fortuna y la prosperidad.
- EL CENTRO TAO o TAI-QI. Zona del equilibrio y la salud.
- EL CIELO. Zona de los benefactores, los amigos generosos y los viajes.
- EL LAGO. Zona de los hijos, la creatividad y la alegría.
- LA MONTAÑA. Zona del aprendizaje, la sabiduría y la contemplación.
- EL FUEGO. Zona de la luz interior, la fama y la reputación.
- EL AGUA. Zona del trabajo y la carrera profesional. El viaje de la vida.
- LA TIERRA. Zona del amor y la pareja


Cada una de las zonas está relacionada con uno de los cinco elementos, las direcciones cardinales y otras asociaciones, que se detallarán a continuación al describir las zonas una por una, porque para activar el mapa bagua hay que analizar cada zona de la planilla y sus correspondencias con las distintas áreas o habitaciones de la casa.
El mapa bagua se contempla como una guía para armonizar al máximo cada espacio y para reforzar las energías de los distintos aspectos de la vida que se deseen optimizar en todas y cada una de las áreas de la casa. Es un mapa de diagnóstico, pero también una herramienta para mitigar los espacios que irradian mala energía. Por ejemplo, si al extender el mapa bagua en su casa, el dormitorio principal no se corresponde con la zona tierra, que es la de la pareja, lo que el mapa bagua le está indicando es que su vivienda no le favorece en este aspecto de su vida, y dependiendo de en qué área de la casa esté situada esta zona, le ofrecerá un diagnóstico más preciso acerca del tipo de influencia sutil, que la vivienda ejerce sobre los aspectos referentes a la pareja o los amoríos de los residentes.


Como herramienta en este mismo ejemplo, el mapa bagua le servirá para localizar la zona tierra de este dormitorio principal, independientemente de la zona con la que se corresponda en el macrocosmos de la casa, para potenciarla y optimizarla; y, según el diagnóstico que arroje el mapa global, para prestar especial atención a la armonización del lugar que se corresponde con la zona y para reforzar la zona de la pareja en los demás microcosmos de la casa. Siguiendo con el ejemplo, en el caso de que el espacio donde está ubicada esta zona, correspondiente a la pareja, en el mapa global de la casa sea una habitación que ejerce una influencia perturbadora muy desfavorable, como es el caso de un cuarto de baño o un trastero, entonces el mapa bagua está indicando que los aspectos de la vida de los residentes, relacionados con la pareja o los amores, está siendo afectada muy negativamente por la vivienda. En consecuencia, estos espacios precisan mantenerse muy armonizados y los residentes deberán prestar especial atención a este aspecto de su vida para mitigar la mala aspectación, además de aplicar el mapa bagua en el ámbito de las distintas habitaciones y microespacios potenciando y optimizando la zona correspondiente con la pareja.

El mapa bagua se emplea como un sistema energético integrado, que permite incrementar las diferentes energías del mapa en cada área de la casa. A la hora de potenciar las zonas bagua de la casa o de las distintas habitaciones es importante tener claro los objetivos que se persiguen, las aspiraciones que se desean materializar a través de estas intervenciones.
Pero antes de proceder a realizar la armonización y la potenciación de las zonas deseadas, es importante llevar a cabo un equilibrio global de la vivienda, para facilitar los equilibrios y compensaciones energéticas. Se puede empezar por la zona que se corresponde con la situación más desequilibrada, con los aspectos más problemáticos de la vida de los residentes o con las aspiraciones prioritarias, pero también se pueden llevar a cabo siguiendo el movimiento del cuadrado mágico o comenzando por la zona trueno, de la salud y la familia, símbolo de la vida en el mapa de las Nueve Estrellas. Si se escoge el orden de las Nueve Estrellas se continuarán las intervenciones siguiendo el trazado de las estrellas, es decir del trigrama chen a sun, de sun al centro, del centro a chien, de chien a tui, de tui a ken, de ken a li, de lía kan y de kan a kun. Este método que traza las Nueve Estrellas, responde a un modo místico de ajustar y activar el chi, a través de una determinada secuencia de los trigramas, con el propósito de alejar la mala suerte, que es el orden que se ha seguido para enumerar las zonas y que las encontrará detalladas a continuación. Otra propuesta es comenzar por la zona del mapa bagua que se corresponde con la estación del año en el que se comienza la armonización.

En cualquier orden que se empiece, es importante tener clara la intención y el objetivo que se persigue, vaciar las áreas desprendiéndolas de todo aquello que no sea útil, necesario, agradable o positivo, de lo que esté roto o no tenga un sentido; como es obvio, hay que tener en cuenta que no todas las cosas sólo tienen un sentido práctico.

Los cambios, que la aplicación del mapa bagua conlleva en los distintos aspectos de la vida de los residentes, pueden notarse rápidamente o llegar lentamente, a veces, se producen mejoras inmediatas en unos aspectos y en otros tardan más en prender. Se puede utilizar el ejemplo de un huerto o un jardín para ilustrar el proceso de la aplicación del mapa bagua, primero hay que preparar el 
terreno, con la aplicación de la información que se ha ido desarrollando en anteriores capítulos, después hay que decidir qué es lo que queremos que crezca en nuestras vidas y plantar las semillas, unas brotarán más rápido que otras, dependiendo de múltiples factores, que hay que observar, además no basta con poner la semilla y olvidarse del asunto, es necesario cuidar las distintas facetas que afectan al crecimiento de esa flor.

En cuanto al terreno, que se corresponde con la casa o la habitación, es preciso revisarlo periódicamente, de forma estacional o al menos anual, para eliminar lo que se va acumulando y obstaculizando el armónico crecimiento del aspecto que se desea desarrollar, nutriéndolo con nuevas aportaciones, reafirmando los propósitos y regándolo con nuestro amor, con la paciencia que requiere cada proceso.

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